Stefany, emprendedora propietaria de un vivero: “En Ciudad Mujer me apoyaron a crecer”

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Follajes, flores, semillas, el sol y la tierra son los elementos que día a día utiliza Stefany, una mujer de 25 años,  que decidió no quedarse en casa y emprender un negocio que le permitiera gozar de una autonomía económica. Su jornada diaria inicia un poco antes de las cinco de la mañana; tiene 25 años de edad, una familia y un trabajo que disfruta. Es una mujer joven que ha sabido orientar su vida y en ello ha tenido un papel muy importante la atención integral que ha recibido en la sede de Ciudad Mujer Colón.

La protagonista de esta historia se dedica a la venta de árboles frutales, forestales y de ornamento en un vivero que ha hecho crecer en cinco años de duro trabajo. Stefany se maneja en un mundo laboral donde la mayoría son hombres y en el que muchas veces ha tenido que escuchar comentarios machistas como ese de que “una mujer debe estar en su casa y no trabajando aquí (en la tierra)”. Afortunadamente, nada de eso ha mermado su ánimo, muy al contrario solo han reafirmado algo de lo que está convencida: las mujeres deben de tomar sus propias decisiones y saber que son capaces de lograr lo que se propongan. Esa y otras convicciones son parte del aprendizaje que le dejo su paso por Ciudad Mujer.

Su historia con el programa Ciudad Mujer inició con una consulta ginecológica a la que acudió, por iniciativa propia, a la sede de Colón; para entonces recién iniciaba con el vivero, y le gusta tanto su trabajo que así lo expresó en la atención inicial que recibió. Al poco tiempo, funcionarias de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) presentes en Ciudad Mujer Colón la visitaron en su vivero y la animaron a sacar mayor provecho del negocio y de sus capacidades personales.

La vida de Stefany no ha sido fácil. Durante su infancia y adolescencia tuvo que lidiar con problemas familiares que alteraron su carácter y ánimo, por eso su pareja, quien también le apoya en el negocio del vivero, le sugirió buscar apoyo sicológico, el cual también encontró en Ciudad Mujer. Haber recibido esa atención le sirvió para desarrollarse mejor en otras facetas (esposa, madre, trabajadora) como ella misma recuerda ahora.

Tras la visita al vivero de las funcionarias de CONAMYPE-Ciudad Mujer, Stefany se inscribió en el curso de Emprendedurismo y género, donde además de aprender sobre los derechos de las mujeres le enseñaron a cómo llevar las cuentas de su negocio y otras actividades básicas para echarlo a andar. Para entonces su hija estaba recién nacida, pero esto no le impidió capacitarse, pues mientras ella realizaba el curso, la niña estaba en la Sala de Atención Infantil. “Mi niña es una bebé Ciudad Mujer, a ella le gusta ir y en la sede la conocen muy bien”, dice.

Su caso es un buen ejemplo de la atención integral que las salvadoreñas pueden recibir en todas las sedes de Ciudad Mujer, pues hizo uso de los servicios que estaban a su disposición en los módulos de Salud Sexual y Reproductiva, Atención a la Violencia de Género y la Sala de Atención Infantil.

“Yo estoy muy agradecida con Ciudad Mujer porque nos atienden tan bien. A mí me motivaron, me ayudaron en todo, me siento acogida cada vez que llego”, apunta. Por su trabajo, las visitas a Ciudad Mujer ya no son tan frecuentes como antes, pero se mantiene en contacto siempre mediante su participación en ferias de emprendedoras que realiza con frecuencia este programa, y está pendiente de si se imparten nuevas capacitaciones o servicios que le sirvan para crecer personal o laboralmente.

Stefany terminó muy motivada su capacitación en Emprendedurismo y género, tanto que se animó a solicitar un crédito en el Fondo Solidario para la Familia Microempresaria (FOSOFAMILIA), también presente en el módulo de Autonomía Económica de cada centro Ciudad Mujer. “Yo tuve dudas de pedir ese crédito porque antes me habían negado otros en otras partes por no reunir los requisitos, pero ahí me lo dieron y lo aproveché al máximo, me sirvió mucho para comprar materiales que necesitábamos”, rememora.

Posterior a ese préstamo ha hecho otros que paga puntualmente; además, fue beneficiada con la entrega de materia prima y herramientas como parte del proyecto “Prevención de la Violencia contra las Mujeres en Centroamérica”, conocido como BA-1, desarrollado por Ciudad Mujer para ayudar a mujeres en riesgo o situación de vulnerabilidad ante la violencia, impulsado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA); la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los Gobiernos de Finlandia y los Países Bajos (financiadores del Proyecto), y del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

Ser una emprendedora apoyada por Ciudad Mujer, le valió también a Stefany para ser parte del proyecto “Mujer y negocios”, impartido por CONAMYPE para brindar asesoría técnica en materia de innovación y el desarrollo de clientela. Eso le sirvió para ampliar la oferta de su producto y aumentar el número de clientes, ahora vende a nivel nacional.

Estamos ante una mujer trabajadora que conoce sus derechos y pone en práctica lo aprendido. Anhela que su negocio siga creciendo; con esa meta en mente dedica tiempo a su hija y se esmera en transmitirle también el empoderamiento que ahora vive. Mujeres como Stefani validan y multiplican el trabajo transformador de Ciudad Mujer en la vida de las salvadoreñas.

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