Casa de la Cultura y Convivencia de Panchimalco trabaja de la mano con la comunidad

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La comunidad de Panchimalco cuenta con una Casa de la Cultura y Convivencia que enfoca su trabajo en la promoción, difusión y ejecución de actividades culturales orientadas al rescate de las tradiciones y costumbres del lugar.

Al llegar al pueblo se observa una casa con pintura artística. Es la Casa de la Cultura y Convivencia con la que cuentan los habitantes de la zona. Al entrar, la bienvenida que reciben los visitantes es la de un pancho y una pancha (muñecos artesanales con vestuario tradicional del lugar) junto a las pinturas de la pinacoteca Sergio Clará, una exposición de los trajes típicos de El Salvador, la descripción de los portadores de cultura del municipio, así como fotografías de la iglesia colonial, de la Feria Cultural de las Flores y las Palmas, y de las diferentes expresiones culturales de la localidad, entre otras.

Sobre la colección pictórica, la coordinadora de la Casa de la Cultura y Convivencia de Panchimalco, Odilia Santos, explicó que surgió tras el Festival de Pintura Viva 1995: “Vino un grupo de pintores hasta aquí y realizaron actividades culturales en el municipio. Desde ese encuentro cultural quedaron alrededor de 18 obras. El siguiente año (1996), con el apoyo de la comunidad se hicieron más pinturas y estas tenían padrinos para el enmarcado, y la pinacoteca se nombró Sergio Clará porque fue uno de los jóvenes impulsadores del festival”.

El apoyo del espacio cultural y de los pobladores es mutuo. Para llevar a cabo las actividades, cada quien contribuye, asegura Santos: “Nos hemos proyectado a través de la autogestión. Para el desarrollo de las actividades contamos con el apoyo de toda la comunidad. La Feria Cultural de las Flores y las Palmas la gente la quiere porque la sienten que es parte de ellos”.

La comunidad de Panchimalco, además de disfrutar las diversas actividades culturales y de rescate histórico que realiza la Casa de la Cultura de la localidad, también se beneficia con los talleres de telar de cintura, música y danza, entre otros.

El grupo de danza fue fundado en 1996, fecha desde la cual trabaja con niños y jóvenes. En este 2017, el espacio cultural atiende alrededor de 60 niños en grupos de 6 a 10 años, de 12 a 17 y de 12 a 22 años, que practican danza todos los días por la tarde.

“Tenemos el grupo de música Chulu.  Ya contábamos con algunos instrumentos musicales pero con la donación que recibimos este año, en los programas presidenciales del Festival para el Buen Vivir y Gobernando con la Gente, los jóvenes se entusiasmaron y han conformado la banda de paz”, aseguró la coordinadora de la Casa de la Cultura y Convivencia de Panchimalco.

Además, un taller de telar de cintura es impartido por Claudia Vega, portadora de cultura del municipio. “Aprendí a trabajar con el telar de cintura a los 11 años. En la Casa de la Cultura estoy enseñando desde 1978. Cuando empezó el taller venían bastantes alumnas, sobre todo personas mayores, jóvenes y niñas de las escuelas; a la fecha seguimos enseñando para que esto no desaparezca. Sería una lástima que se perdiera la tradición del telar de cintura porque es un trabajo manual y a la gente le gusta mucho”, manifestó.

Asimismo, doña Claudia, como le llaman de cariño, detalló que en el taller se elaboran paños cuadrados, bufandas, centros de mesa, individuales, tapetes y manteles. “Para hacer los paños el telar es más grande y todo el hilo va contado”, especificó y aclaró que el paño está hecho en lana y es para taparse la cabeza, mientras que las bufandas son de hilo Cléa, y que los manteles para las tortillas y para tapar el pan se elaboran con hilo de coser.

Sobre la metodología, la experta en telar de cintura explicó que las personas que llegan a aprender la tradición llevan sus hilos y se quedan con las prendas que elaboran: “Aquí en la Casa de la Cultura se les presta el telar de cintura para que aprendan a usarlo y después cada quien manda a hacer su telar y trabajan en su casa”.

La artesana, quien ha compartido su conocimiento con muchas generaciones, destacó que lo más importante de mantener la tradición del telar de cintura para el municipio es continuar con elaboración del paño pancho: “Hay de colores negros y rojos, el primero es para las mujeres casadas y el segundo para las solteras”.

Vilma Vásquez, alumna del taller de telar de cintura, agradeció el apoyo que le brinda el espacio cultura: “Me gusta venir a la Casa  de la Cultura, pero me gustaría que viniera más la juventud. Esto es gratis y solamente se necesita la voluntad”, dijo.

Vásquez ya aprendió a hacer manteles. Actualmente, se encuentra en el proceso de aprendizaje para elaborar paños. “Es más difícil hacer paños y hay que tener más cuidado porque es lana y saca bastante mota, y cuando se hacen los movimientos se puede reventar una hebra, en cambio con el hilo solo se hala y abre, y en este hay que hacer más trabajo”, aseveró.

Por su parte, su compañera Adriana Rodríguez, afirmó que la Casa de la Cultura le ayuda a ocupar su tiempo libre en aprender a trabajar con el telar de cintura. “En un futuro, ya tengo en algo en que trabajar”, añadió. También invitó a los jóvenes a acercarse a la Casa de la Cultura “porque hay muchas cosas para aprender”.

La festividad por la que tanto la Casa de la Cultura y Convivencia como el municipio de Panchimalco son reconocidos en el país y a nivel internacional es la Feria Cultural de las Flores y las Palmas, que se desarrolla cada mayo desde hace 37 años, por el grupo de danza folclórica, que es invitado a festivales a nivel centroamericano, aseguró la coordinadora de la Casa de la Cultura.

Además, la gestora cultura detalló que la Casa de la Cultura y Convivencia atiende a más de 2 mil personas al mes y un aproximado anual de 30 mil visitantes, entre turistas, talleristas y lugareños, así como a las instituciones que se les apoya con el espacio cultural y presentaciones artísticas para el desarrollo de sus actividades: “Aquí trabaja el Comité Municipal de Prevención y Convivencia (CMPC), personal del Ministerio de Educación (MINED) que desarrolla programas educativos de primera infancia, los desmovilizados, las mujeres emprendedoras, el Plan El Salvador y todas las instituciones que solicitan el espacio”.

Sara Guzmán, asistente técnico de Primera Infancia del MINED, agradeció el apoyo y la disponibilidad que se le brinda en el espacio cultural: “Aquí, en la Casa de la Cultura, la niñez logra desarrollarse al aire libre porque trabajamos la motricidad gruesa y fina; llevo dos años trabajando con los círculos y las familias están encantadas porque siempre está bien limpio, también nos han presentado obras de teatro y payasos. Además, participamos en las actividades culturales como el Día de la Cruz, para inculcarle las tradiciones a los niños, para que la cultura no se pierda y para que ellos se vayan integrando también”.

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