10 Frases para comprender el pensamiento del Beato Monseñor Romero

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El Beato Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue muy acucioso en analizar e interpretar la realidad salvadoreña a la luz del evangelio y como pastor con su prédica dio  orientaciones a todos los sectores del país para reformar la sociedad y terminar la espiral de violencia social y política que atravesaba El Salvador.

Presentamos diez frases que ilustran el pensamiento y el sentir del Beato Romero y que reflejan su compromiso con los más necesitados, con las aspiraciones reales de justicia y dignidad para el pueblo y su fuerza de fe inquebrantable.

  1. “Cada domingo, cuando yo relato los hechos concretos de la semana, no soy más que un pobre adorador del señor, le traigo lo que el pueblo produce, lo que estas relaciones de los hombres salvadoreños, ricos y pobres, gobernantes y gobernados, es lo que están dando. Y es lo que le traemos al Señor”. (Homilía 7/1/79).
  2. “Y quien se obstina en no aceptar más camino que el que él concibe, en este momento es un pecado grave contra el bien común no hacer un esfuerzo de madurez política y de reflexión para negociar con los otros el bien de la patria y no el interés de mi grupo”. (Homilía 21/10/1979).
  3. “Son también ustedes responsables de la injusticia, todos los que no actúan en favor de la justicia con los medios de que disponen y permanecen pasivos por temor a los sacrificios y a los riesgos personales que implica toda acción audaz y verdaderamente eficaz”. (Homilía 16/12/1979).
  4. La absolutización de la riqueza y de la propiedad lleva consigo la absolutización del poder político, social y económico, sin el cual no es posible mantener los privilegios aun a costa de la propia dignidad humana. En nuestro país, esta idolatría está en la raíz de la violencia estructural y de la violencia represiva y es en último término, la causante de gran parte de nuestro subdesarrollo económico, social y político”. (4ª. Carta Pastoral).
  5. Yo creo que los que verdaderamente quieren gobernar al pueblo para un verdadero bien tienen que contar con la sincera participación del pueblo noble de El Salvador y no usar ese nombre solo como una escalera para subir y después no se le tiene en cuenta al verdadero pueblo, que es al que tienen que servir desde el gobierno”. (Homilía 6/1/1980).
  6. “La iglesia no puede ser conformista: La Iglesia tiene que despertar conciencia de dignidad. La masificación es espantosa. Es cuando se juega con los pueblos, cuando se juega con las votaciones, cuando se juega con la dignidad de los hombres, porque los hombres no han sabido darse su puesto, y esto no es provocar a la subversión, sino simplemente decirle a todos los que me escuchan: sean dignos por que la condición del pueblo de Dios es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Espíritu santo como en un templo”. (Homilía 11/3/79).
  7. “No bastan las palabras y las promesas, sobre todo cuando se gritan con frenesí y con sentido demagógico”. (Homilía 20/1/1980).
  8. “No queramos por salvar la Constitución del país, cuando se ha pisoteado por todos lados, llamarla; y a ella se le quiere usar más bien para defender nuestros egoísmos personales”. (Homilía 23/3/1980).
  9. “El que se compromete con los pobres tiene que correr el mismo destino de los pobres. Y en El Salvador ya sabemos lo que significa el destino de los pobres: ser desaparecido, ser torturados, ser capturados, aparecer cadáveres”.
  10. El que se entrega por amor a Cristo al servicio de los demás, éste vivirá como el granito de trigo que muere, pero aparentemente muere. Si no muriera se quedaría solo. Si la cosecha es porque muere, se deja inmolar esa tierra, deshacerse y solo deshaciéndose, produce la cosecha”. (Ultima homilía 24/3/1980).
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